Marina

 

El destino tu nombre.

 

Se hace larga, la espera;

íntima amiga de la incertidumbre.

En ocasiones tan maravillosa, tan sabia.

 

Nutrirte de ella a través de los días,

en las horas del sueño,

en la vigilia ensimismada de ideas…

 

Ciertas veces se prolonga como el mar

hacia el horizonte impertérrito,

se convierte en la razón de la vida

en un tiempo aparentemente inmóvil.

 

Cuando la luz es mar, todo lo puede.

Las olas estallarán contra las imponentes rocas,

que parecen ajenas al dolor, o al menos lo ignoran.

Así será hasta que socaven pequeños surcos

que terminarán por convertirse

en una puerta de verdad llena.

 

Y esa verdad pura, inmaculada,

luchará por abandonar los ocasos de su nido,

hasta por fin dejarse ver.

 

Y es como contemplar un amanecer de esperanzas nuevas,

como el mar calmado tras una tormenta terrible, pero piadosa.

 

Hay un calor especial en la marea.

Nace cuando llega a la orilla

y se deposita sobre la arena ecuánime.

Eso es la felicidad.

 

Turner, waves braking against de wind.jpg
Turner, Waves breaking against the wind, ca, 1840.

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