Seguro que esta historia te suena

Antes de que un buen amigo me empujase de cabeza y sin manguitos al mundo de K. Iribarren, ya había leído algo suyo, pero por una serie de circunstancias su obra había permanecido en mi lista de lecturas pendientes. No tengo nada malo que decir sobre la edición que voy a reseñar. Seguro que esta historia te suena es la tercera edición de la poesía completa de Karmelo Iribarren (n. 1959) y abarca su poesía entre 1985 y 2015. Sin embargo, se acaba de publicar su Poesía completa de 1993 a 2018; todavía no la tengo, pero sí que debo avisar de que este poeta recicla mucho sus poemas, por lo que os recomiendo que os compréis uno de estos dos ejemplares (teniendo en cuenta que en el segundo habrá bastantes poemas del primero, aunque también los que haya escrito entre 2015 y 2018). En el caso de Seguro que esta historia te suena, se incluyen los siguientes libros: La condición urbana (1995), Serie B (1998), Desde el fondo de la barra (1999), La frontera y otros poemas (2000-2005), Ola de frío (2007), Atravesando la noche (2009), Otra ciudad, otra vida (2011), Las luces interiores (2013), La piel de la vida (2013) e Inéditos y otros poemas. Todavía tengo pendiente Diario de K (que no está incluido), por lo que no puedo deciros nada sobre él por el momento.

El realismo sucio del que os hablaba a propósito de Bukowski se repite en nuestros días en autores como Karmelo, aunque en su caso podamos quizás hablar de una reducción de la crudeza literaria; por el contrario, sí comparte con ese tipo de realismo una palpable sobriedad expresiva, explicativa y descriptiva. Con pocas y sencillas palabras, Karmelo llega a pensamientos profundos con los que todos podemos sentirnos identificados y, aunque pueda parecer justo lo contrario, éste es un talento escaso y difícil de alcanzar.

Como temas comparte muchos con Bukowski o Panero –por ejemplo–, ya que de nuevo estamos hablando de la idea de poeta maldito que se autodestruye escribiendo poesía. Creo que no se podría entender a Iribarren sin el alcohol de por medio, aunque hay otros temas importantes como el paso del tiempo, las mujeres, el amor, la ciudad o la lluvia. Como veis, la variedad de temas es mayor que en los anteriores autores reseñados, por lo que me conformaré con dejaros ejemplos de sólo algunos de ellos.

Al igual que las mujeres terminaban con Bukowski, terminan con Karmelo. Esto no cambia, aunque sí que hay ciertos poemas en los que podemos ver pequeñas treguas para el amor e incluso piedad hacia el autor, lo que no ocurría con Bukowski, ni siquiera cuando escribía Poema de amor para Marina (su hija). En Iribarren vemos descansos de desamor, lo que a su vez enfatiza más el selectivo amor que se abre paso en su poesía. Os dejo dos ejemplos de los opuestos:

Cómo decíroslo:

el nóbel, el cervantes,

el príncipe de asturias,

nada,

papel mojado, chatarra, al lado

de una mirada suya[1].

 

Enamorarse no tiene

mayor mérito.

Lo realmente difícil

–no conozco

ningún caso–

es salir entero

de una historia de amor [2].

Karmelo no se autocensura. Ha vivido, ha experimentado y nos cuenta las consecuencias de todas esas vivencias, que ahora acuden a su memoria disfrazadas de nostalgia. La ciudad y la lluvia son temas centrales en su poesía, convirtiéndose una en escenario de sus pensamientos y otra en perfecta compañera:

¿Qué haces?

Nada. Solo

miro llover

sobre la plaza.

Y se sentó a su lado.

Y se sumó,

en silencio,

a aquella celebración

de la nostalgia,

a aquella exuberancia

de la melancolía[3].

Veamos ahora, resumido perfectamente en un único poema, lo que suponen para el autor las noches y las mujeres:

Me acerco

a la ventana:

la noche

me llama

como el pelo desordenado

de una mujer[4]

Los fragmentos o poemas que os estoy enseñando son totalmente insuficientes para profundizar en el mundo iribarriano, pero creo que sí pueden ser útiles para llegar a formar una noción de su poesía. En el caso de las mujeres, hay una ambigüedad preciosa que nos llena de ternura, ya que al mismo tiempo que algunas terminan con él o le reprochan su actitud, con otras comparte una complicidad deliciosa que sabe reflejar muy bien en algunos poemas. La lluvia, los domingos, las ciudades, los bares, el alcohol, los viejos tiempos y los nuevos, la vejez, la realidad social vista desde perspectivas opuestas, son las reflexiones que caben destacar en este autor. Intuiréis que me estoy agobiando un poco, pues realmente me encanta Karmelo y de ser por mí destacaría bastantes poemas, pero no es ese el fin de la reseña. En cuanto a la pregunta que solemos hacernos en una recopilación de poesía completa (¿qué parte nos ha gustado más?) no sabría responder, aun teniendo en cuenta que utilizo el libro de Iribarren como una biblia de consulta literaria más que como otra cosa. Os habréis dado cuenta de que he procurado dejaros fragmentos extraídos de diferentes libros para dar un sobrio y efímero paseo sin caer en el error de la repetición. Me gustan mucho Serie B (1998) y Las luces interiores (2013), lo que confirma mi idea de que estamos hablando de un poeta constante en su estilo y calidad, al menos por el momento. Pero insisto en que soy reticente a elegir uno de los libros que forman la obra final, ya que todos ellos guardan joyas en su interior. Supongo que os gustaría que terminara la reseña destacando algún poema. Os dejo mi lista de imprescindibles en esta nota[5] y hago el esfuerzo (por vosotras y vosotros), de terminar homenajeándole con este:

Qué hago

mirando la lluvia,

si no llueve[6].

Iribarren, Seguro que esta historia te suena.JPG
Fotografía: Ana Fernández

Karmelo Iribarren, Seguro que esta historia te suena, Renacimiento, 2015 (2012), 336 páginas.

 

NOTAS:

[1] “Como un trocito de cielo”, La frontera y otros poemas, Karmelo Iribarren, Seguro que esta historia te suena, Renacimiento, 2012, p. 153.

[2] “Lo difícil” (fragmento), Desde el fondo de la barra, Op.cit., pp. 224-225.

[3] “Momentos” (poema completo), Las luces interiores, Op.cit., p. 308.

[4] “Sábado noche” (poema completo), Inéditos y otros poemas, Op.cit., p. 358.

[5] “Lágrimas de mujer”, “Ritual sangriento”, “Los amigos, estar con ellos”, “Tú misma”, “¿Dios?”, “Eso era amor”, “Déjame hacerlo”, “Ahora”, “El incontestable”, “Ana”, “Mejor así”, “Mañana nos vemos”, “Lo difícil”, “Sencillo”, “Tenía que ser así”, “El amigo”, “El amor”, “Los días normales”, “En el tren”, “La vida sigue”, “Solo lo fugitivo permanece y dura”, “Las ciudades”, “En el último bar”, “El pasado”, “Domingo, tarde”, “Momentos”, “Puertas”, “Memorias de un explorador”, “La ciudad”, “Algunos días”.

[6] “Domingo, tarde”, Las luces interiores, Op.cit., p. 307.

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