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El silencio de la memoria

A papá

 

Ya no quedan rincones reservados al recuerdo

a una fugaz reminiscente imagen de otro tiempo

que haga nacer nostalgias crudas tristes añoradas

de un ceñido instante que convirtió en especial el día.

 

Ya no quedan rincones reservados al recuerdo

cuando las instantáneas inmortalizan el acto presente

negando a la remembranza una posible distorsión

que tiende a idealizar u oscurecer a conveniencia.

 

Ya no quedan rincones reservados al recuerdo

de una sonrisa una broma un llanto virgen

un beso prohibidamente robado una alegría

un pensamiento una mirada o una tristeza.

 

Ya no quedan rincones reservados al recuerdo

al abrir el archivo de documentos y fotos

que han captado traicioneramente esos instantes

que no convertirán ya los días en distintos.

 

Ya no quedan rincones reservados

para una Very Important Person

ahora somos Very Normal People

viviendo en el silencio de la memoria.

AS11141
Salvador Dalí, La memoria de la mujer-niña, 1929.

Aquí y ahora

 

Que no sé ya cuántas veces

han nacido mis preguntas del

y si… esa pérfida hipotética falsa

alternativa a la vida pasada

añorada en algún presente

aunque no en todos,

quizás en el de tus ojos

en el de tus pasos guiándome

a quién sabe qué destino

por calles empedradas mientras

sopla el viento y silencia

los susurros de los árboles

inquietos atrevidos cómplices

de nuestra desdicha.

Mis preguntas nacen del y si…

porque luchan contra

la calma apresada por el caos

mecedor de sueños,

elevador de faldas

que dejan a la vista

el infinito,

el aquí y el ahora.

Rima, Alyssa Monks.png
Alyssa Monks, Rima, 2017.

Dónde es mejor que cuándo

 

Dónde dejaste caer

niña tus ilusiones

tu tierna infancia

 

Dónde dejaste de

recoger flores

asilvestradas

 

Dónde quisiste

olvidar el primer beso

la primera madrugada

 

Dónde abandonaste

la esperanza

 

Te pregunto por

ilusiones infancia

besos flores

madrugadas

esperanzas

 

Te pregunto dónde

y no cuándo

para ahorrarte

algunas lágrimas…

Charles Burton Barber, A special pleader.png
Charles Burton Barber, Time to wake up, 1883.

El ojo del huracán

 

Es una paz esta que siento que tiemblo

de deleite y miedo ante el fin de temporada.

Quizás esté ahora en el ojo del huracán

ecuánime confiada, acechándome

la tormenta el caos la nueva duda y

un voluble aunque acertado equilibrio

que me ayuda a cruzar acantilados

por una frágil cuerda.

Veo el final pero quién sabe…

Puede que ceda ante mi peso o que ruja

el viento arrojándome al abismo,

pues el destino se mueve por capricho

y nunca deja de sorprender.

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Eugène Delacroix, Caballo asustado por una tormenta, 1829.