El último domingo

 

He inventado otro nombre para el llanto

alimentando a la soledad sin precedentes.

Mis palabras se suicidan en domingo

y se convierten en trazos temblorosos.

Me abrazo a mis miedos que son sin existir

y las hilanderas tejen un destino que me dice

“cuídate de mí en la sombra”.

 

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Velázquez, Aracne (Las hilanderas), ca. 1655-1660.

Los portales

 

Cuando me acerco a ti

mis pies se detienen en

precipicios de recuerdos.

Entonces los portales

anuncian tu partida.

Las ventanas chirrían tu

nombre cuando nadie mira

y una puerta cerrada

se rompe en tu ausencia.

 

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Ghiberti, Puerta del Paraíso, 1425-1452.

Sólo a veces

 

Mis voces susurran palabras

no dichas con mi voz cargada

de ocasiones especiales.

Las horas se pierden en

papeles de noche

creados en clave de grises.

El cambio finge marcharse,

pero se sienta en la espera

al acecho de algo que ignoro,

al límite del sueño.

 

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Goya, El sueño de la razón produce monstruos, ca. 1799.

Poeta

Desde el umbral del invierno

hurgo en mis bolsillos

queriendo encontrar algo

que termine con tanta

soledad.

***

Hallo un billete de ida

al paraíso sin retorno

y me quemo los dedos

con una desesperación

policromada.

***

Arrójalo al vacío pero

Ana no lo ignores.

 

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Santiago Rusiñol, La morfina, 1894.